Parasha Mishpatim
“Los pobres de tu ciudad tienen preferencia”
Por Nejama Leibowitz
Si
prestares a (el pobre de entre) Mi pueblo que habita contigo,
no
serás con él como usurero, no le impondréis usura. 22, 24
Este versículo,
aparentemente, está constituído por una oración condicional que enuncia el caso
y por una oración principal que enuncia la ley. Malbim explicó
in-extenso las oraciones condicionales bíblicas en su comentario a Sifrá
(Vayikrá 1, 12):
Las
oraciones condicionales en el hebreo se construyen del siguiente modo:
1)
Con la palabra “Ki” (= cuando), por ejemplo: “Cuando comprares un
siervo hebreo, seis
años te servirá” (Shemot
21, 2). “Cuando alguno destapare un pozo o si alguno cavare un pozo y no
lo tapare, y cayere allí buey o asno – el dueño del pozo hará restitución”
(ibid. 33-34).
1)
Con la palabra “Im” (= si):
“Si un ladrón fuere
hallado forzando una casa” (ibid. 22, 1).
“Y si presentares al
Señor ofrenda vegetal de primicias, presentarás espigas tempranas tostadas a
fuego …” (Vayikrá 2, 14).
2)
Con la palabra “Asher” (= cuando):
“Cuando un príncipe
pecare por yerro, obrando contra cualquiera de los mandamientos del Señor, su
Dios, relativos a cosas que no deben hacerse y así se hiciere culpable … traerá
como ofrenda suya un macho cabrío” (Vayikrá 4, 22-23).
3)
Con
el verbo precedido por
el artículo determinante que adquiere entonces el mismo
significado que la palabra “asher”:
“El que presentare al
Señor su sacrificio de paces – traerá al Señor su oblación tomada de su sacrificio
de paces” (ibid. 2, 29).
4)
El infinitivo del verbo precedido por la letra
“Bet” o por la letra “Kaf”:
“ … Cuando hubieres
entrado en la tierra adonde os llevó. Y será cuando hubieres comido
del pan del país, ofreceréis una ofrenda alzada al Señor” (Bamidbar 15,
18-19).
“Y cuando segareis
las mieses de vuestra tierra – no acabarás de segar el rincón de tu campo …” (Vayikrá
29, 9).
Es sabido que cada palabra
tiene una función especial en el idioma y que las diferencias entre ellas
pueden ser sumamente sútiles. Los primeros cuatro modos indican opción. El uso
de estos modos es el siguiente:
Un mandamiento condicional
cuya forma es: “Si ocurriera ésto procederás así” o, “si hicieras aquello –
harás esto otro”, comenzará siempre con la palabra “Ki” = cuando. Si el
mandamiento condicional estuviere dividido en varias cláusulas, será encabezada
la primera condición por la palabra “Ki” = cuando y las condiciones
subsiguientes serán encabezadas por la palabra “im” = si.
Por ejemplo, en nuestra
sección, cap. 21,
Versículo 2: “Cuando
comprares un siervo hebreo …”
Versículo
3: “Si entrare sólo …”
Versículo
4: “Si su amo le hubiere dado mujer …”
Versículo
5: “Mas si el siervo persistiese en decir …”
En
nuestra propia sección encontramos otros ejemplos:
21,
18-19: “Cuando riñeren hombres, y el uno hiriere al otro con piedra, o
con el puño…
Si se levantare y anduciere”
22, 6-7: “Cuando un hombre diere a su prójimo dinero u objetos a guardar,
y fueren hurtados de la casa de tal hombre, si se hallare al ladrón,
restituirá el doble.
Si el ladrón no fuese hallado …”
El
término “im” indica incertidumbre, alternativa o un caso
particular de la ley, por ejemplo:
Bereshit 4, 7: “…si obrases bien … y si no obrases bien …”
Ibid. 13, 9: “ …si tú te diriges a la izquierda, yo iré a la derecha, y si
tú tomares por la derecha …”
A veces el versículo trae
sólo una alternativa, dejando la otra sobreentendida, por ejemplo: “Si
es en vuestra voluntad enterrar mi muerto …” (Bereshit 23, 8). En Bereshit
24, 42, el significado es de incertidumbre: “…si quieres hacer próspero
mi camino …”, pues el siervo de Abraham dudaba del éxito de su misión.
Los vocablos “ki” y “asher”
indican certidumbre: “Cuando esto sucediere, ocurrirá tal otra”. Su uso está
relacionado siempre con los casos en que hay opción, no con los casos en que
hay obligación.
La obligación está indicada
por la quinta forma, la del infinitivo del verbo, precedido por las letras “B”
o “K” en calidad de prefijos, por ejemplo: (Vayikrá 19, 9) “Y cuando
segareis las mieses de vuestra tierra …”, (Bamidbar 28, 26): “Cuando
ofrecieres ofrenda vegetal nueva al Señor …”, o (ibid. 17, 34): Cuando hubieres
ofrecido lo mejor de ello…” indican una condición circunstancial que acarrea un
deber.
Según este análisis, citado
sólo en parte, el versículo en estudio indica una condición opcional: Si
quieres, prestas; si no quieres – no prestas, pues no está escrito “Behalvotjá”
– “Cuando prestares”, sino “im kesef talvé” “Si prestares”, que de
acuerdo a Malbim indica opción. Esto es difícil de comprender, pues el
prestar al necesitado es un mandamiento explícito y terminante. Leemos:
Cuando hubiere en medio de ti un pobre de alguno de tus hermanos en
alguna de tus ciudades; en la tierra que el Señor, tu Dios, te da, no
endurecerás tu corazón.
Devarim, 15, 7
Ni cerrarás tu mano a tu hermano necesitado sino que indispensablemente
le abrirás tu mano, y sin falta le prestarás lo suficiente para la necesidad
que padeciere.
15, 8
Más aún el mandamiento de
prestar es más importante que el mandamiento de tzedaká (=
beneficiencia). Nos parece acertado el comentario de Rashí, que sigue
las ideas expuestas en el Sifrá en este punto.
“Y le apoyarás” (Vayikrá
25, 35). No dejes que descienda y que caiga y sea luego difícil ponerlo de pie,
sino apóyalo desde el momento mismo en que decayere. ¿A qué se parece esto? A
la carga que está por caerse del lomo del mulo – si la atajas a tiempo, tú sólo
puedes devolverla a su lugar, pero si cae, no podrán levantarla ni cinco
personas.
Por tal motivo es extraño este versículo condicional (“Si
prestares dinero …”), ¿acaso hay aquí opción? Ibn-Ezra trató de hallar una
fórmula de compromiso entre las exigencias del idioma y las exigencias de la
ley; entre la fórmula condicional optativa y entre la obligación terminante de
prestar que exige la Torá.
Dice así:
Si
te hubiera dado el Señor riquezas de las que pudieras prestar al pobre.
Con arreglo a esta
explicación, las condiciones a la que el versículo alude son las posibilidades
del que presta, no su buena voluntad. Pero si éste es el significado liso y
llano del texto, es entonces incomprensible la necesidad de la oración
condicional, pues todos los preceptos fueron promulgados para ser cumplidos con
la condición obvia de que fuera ello posible. Siendo así, es superflua entonces
la condicionalidad de este versículo, pues está sobreentendida.
Lo mismo puede argüírse contra la explicación de
Sforno, que relacionó la condición con las circustancias, no con la voluntad
del hombre, pues sino, Sforno habría contradecido la orden explícita de Devarim
15, 8. Dice en su comentario:
Si no se cumpliera lo
escrito (Devarim 15, 4): “bien que no debe haber en medio de ti
menesteroso alguno”, sino que se cumpliría el otro verso (ibid. 11): “Porque no
dejará de haber menesterosos en la tierra”, entonces, prestarás.
También con respecto a este
comentario podemos decir que no es necesaria la frase condicional, pues todos
los preceptos fueron promulgados en la suposición que estaríamos en condición
de cumplirlos.
Nuestros Sabios, en cambio,
explicaron el versículo bajo estudio como un deber, no como una opción. Leemos
en Mejilta en el comentario al versículo bajo estudio:
“Si prestares dinero …”:
Rabí Ishmael dice: El término: “im” en la Torá significa opción salvo en
tres casos: el de este versículo y los de otros dos, a saber:
“Y si presentares al Señor
ofrenda vegetal de primicias” (Vayikrá 2, 14). Aquí se habla de una
obligación. Podrías argüír
que tal vez se hable de una opción. ¡No! Pues la Torá nos enseñó: “Presentarás
la ofrenda vegetal de tus primicias …” (ibid.). Vemos entonces que se trata de
un deber, no de una opción. Del mismo modo interpretaremos como obligación (Shemot
20, 22): “Y si quisieres hacerme altar de piedra …” Podrías argüír que tal vez se trate de una opción. ¡No!
Pues está escrito: “De piedras enteras edificarás …”, de lo cual vemos que se
trata de una obligación, no de una opción. Del mismo modo interpretaremos como
obligación: “Si prestares dinero …”, no como una opción. Podrías argüír: ¿Quien dice que es una obligación? ¿Tal vez
se trate de una opción? ¡No! pues está escrito: (Devarim 15, 8) “Sin
falta le prestarás”. Obligación, no opción.
La dificultad en la
comprensión del versículo subsiste a pesar de esta última explicación. ¿Porqué
fue encabezado el versículo con la voz “im”, que indica una condición
opcional? ¿Porqué no fué usado el infinitivo precedido por las letras “Bet”
o “Kaf”, lo cual indicaría una condición obligatoria? El autor del “Or
Ha-jayim” plantea la misma pregunta:
¿Porqué
se empleó la palabra “im” siendo que se trata de algo cierto?
De este modo responde Maharal
de Praga esta pregunta en su comentario “Gur Arie”:
El motivo por el cual está
escrito “im”, a pesar que se trata de una obligación, se debe a que si
este mandamiento fuese cumplido como si tratara de un ukase, no sería del
agrado del Señor, tal manera de cumplirlo; por el contrario, la observación de
este precepto debe hacerse con buena voluntad.
Los tres preceptos
siguientes: Constuir un altar, que es como se puede servir al Señor, para
ofrendarle sacrificios; prestar dinero u ofrendar el Omer, si son cumplidos
como si se trataran de ukases, no se los ha cumplido debidamente.
En el primer caso, porque el
servir a Dios debe realizarse con buena voluntad, sólo entonces puede ser
denominado “servidor”; en el segundo, porque el acto de prestar debe brotar
también de su buena voluntad, según leemos: “Ciertamente le darás, y no debe
dolerte el corazón …” (Devarim 15, 10), y en el caso del Omer
porque fue instituído por el Señor para que le agradezcamos por hacer crecer
los frutos, agradecimiento que debe brotar de la más íntima convicción. Por
esto, el precepto del Omer, no obstante ser un deber, encierra también
un aspecto optativo.
Hemos visto entonces que el
versículo bajo estudio no enuncia una condición optativa, dependiente de la
buena voluntad del que presta, sino que es un precepto positivo, un deber a
cumplir, que fué redactado bajo la forma optativa a fin de poder cumplirlo de
todo corazón como cuando se obra voluntariamente. Rambam cita este
precepto entre los positivos, en su obra Sefer Hamitzvot (precepto 197):
Nos ha sido ordenado prestar
al pobre a fin de aliviar su situación. Esta mitzvá es más importante
que la tzedaká. Pues quien está necesitado y lo revela, para pedir ayuda, no
son su aprieto y su dolor tan grandes como el de quien no reveló aún su
penuria, estando éste más necesitado de ayuda, a fin de que no se revele su
estado. Este precepto El lo enunció así: “Si prestares dinero al pobre de entre
Mi pueblo”, con respecto a lo cual leemos en Mejilta: El término “im”
= si en la Torá indica siempre opción, salvo en tres casos, siendo “Si
prestares …” uno de ellos.
Examinemos nuevamente el
versículo en cuestión, esta vez desde un nuevo ángulo.
Si
prestares dinero al pobre de entre Mi pueblo que habita contigo. 22,
24
Dijeron los Sabios en Mejilta
(184):
De entre Mi pueblo: Si
tienes ante tí un judío o a un gentil a quienes prestar: “Mi pueblo” tiene
prioridad.
Un
rico y un pobre – el pobre antes.
Tus
parientes pobres y los pobres de tu ciudad – tus parientes antes.
Los pobres de tu ciudad y
los pobres de otra ciudad – los de tu ciudad antes, pues está escrito: “el
pobre que habita contigo”.
Las leyes de prioridad que
nuestros maestros consideraron en relación con este precepto son de gran y grave importancia, pues tienen que
ver con dilemas morales con los que el hombre puede encontrarse. No constituye
un dilema la elección entre el bien y el mal, pero sí, cuando son dos los
deberes a realizar al mismo tiempo, pero sólo puede realizarse uno de ellos y
no sabe cuál tiene precedencia y cuál es postergable; esto sí es un problema
moral.
La observancia de los
preceptos y la práctica del bien no son un hobby que el hombre puede realizar
sólo por su propia voluntad, para satisfacer sus inclinaciones. La Torá fijó
leyes, límites y un orden en el cumplimiento de los deberes. Nuestros Sabios
nos establecieron qué debemos anteponer y qué debemos posponer, cuál es el
orden de prioridad en nuestros deberes.
Quien huye del círculo
natural en el que nació – su familia, su ciudad o su pueblo – y parte hacia las
lejanías, para curar el dolor de la “humanidad”, de los pobres y de los
necesitados, de los miserables y de los olvidados, mientras que su propia
familia, su propio vecindario, su siudad, o su país claman por su ayuda, pero
él no escucha, pues le es indigno ocuparse de “pequeñeces” y se dedica a salvar
a la humanidad – a él se refiere la halajá cuando fija prioridades: Un
judío y un gentil – el judío antes. Tus pobre y los pobres de tu ciudad, tus
pobres antes, etc.
Las leyes de prioridad de
nuestros Sabios obligan a ayudar tembien al no-judío, al extranjero, al
extraño, pero, hay cierto orden que debe guardarse. ¿Porqué? Porque la Torá no
promueve el amor a la humanidad, que pasa por alto los deberes para con los
cercanos. El amor a la humanidad no puede echar raíces en el corazón si se
rompen los vínculos naturales. Por el contrario, la senda del amor al prójimo,
del amor a la humanidad prescripta por la Torá es la del ensanchamiento
permanente del círculo en el que se encuentra el hombre. Del amor paterno a los
hijos al amor a los hijos del prójimo; un amor que se extiende y abarca no sólo
a los parientes sino que también a los vecinos en cuyo medio le ha tocado vivir
y con quienes debe convivir. De aquí se extenderá su amor a todo el pueblo, a
la humanidad toda.
En la versión antigua del Midrash
Tanjuma, en el comentario a Mishpatim VIII, leemos:
El pobre de la calle y el
pobre de tu vecindario, el de tu vecindario tiene prioridad. Un pobre que te es
cercano y uno de otra ciudad, el que te es cercano antes. “El pobre que habita
contigo”, el que está contigo, que está relacionado contigo.
Esta idea la encontramos
expresada con mayor fuerza aún en el Midrash Tanjuma a Mishpatim
XV:
“El pobre que habita
contigo” – considera al pobre a quien tú debes ayudar como si fuera tú mismo.
Tomado de: “Reflexiones sobre la Parasha”, Prof. Nejama
Leibovitz, publicado por el Departamento de Educación y Cultura Religiosa
para la Diáspora de la
Organización Sionista Mundial, Jerusalén, 1986 págs. 101-107.
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