Iom Hazicaron - Dto. de educaci?n Jud?a Sionista de la Agencia Judia para
Israel

El
4 de Iyar, vísperas del Día de la Independencia, fue establecido por el
parlamento de Israel como el día de Recuerdo a los caídos en las batallas.
Conforme a la ley, este día que comienza en la noche del 4 de Iyar y termian
con el inicio de Iom Haatzmaut el día 5 de Iyar, es día de duelo nacional en
que se cierran todos los lugares de entretenimientos del país. Las banderas se
bajan es todos los lugares públicos a media asta, velas de recordación son
encendidas en todos los edificios públicos y sinagogas, se congregan en los
cementerios militares, y se realizan actos de recordación estatales. Una sirena
especial se escucha en todo el país a las 11 de la mañana y todo el país
detiene sus actividades y se pone de pie en memoria de los caídos.

Elegía
de David por Shaul y
Ionatán
Este
texto tomado del segundo libro de
Samuel, capítulo 1, es tradicionalmente recitado en los actos de Iom Hazikaron,
expresando el dolor por los caídos en combate.
¡Cómo
han caído los héroes!
No
lo anunciéis en Gat, no lo divulgues por las calles de Ashkelon,
que
no se regocijen las hijas de los filisteos,
no
salten de gozo las hijas de los
incircuncisos.
Montañas
del Guilboa;
ni
lluvia ni rocío sobre vosotras,
campos
de perfidia,
porque
allí fue deshonrado el escudo de los héroes,
el
escudo de Shaul ungido no de aceite,
¡mas
de la sangre de los muertos, de grasa de héroes!
El
arco de Ionatán jamás retrocedía, nunca
fracasaba la espada de Shaul.
Shaul
y Ionatán, amados y amables,
ni
en vida ni en muerte separados,
más
veloces que las águilas,
más
fuertes que los leones.
Hijas
de Israel por Shaul llorad,
que
de lino os vestía y de carmesí,
que
prendía joyas de oro de vuestros vestidos.
¡Cómo
cayeron los héroes en medio del combate!
¡Ionatán!
Por tu muerte estoy herido,
por
ti lleno de angustia, Ionatan, hermano
mío,
en
extremo querido,
más
delicioso para mí tu amor que el amor de las mujeres.
¡Cómo
cayeron los héroes,
cómo
perecieron las armas de combate!
Plegaria
por el Bienestar del Estado de Israel
Esta
plegaria redactada por el Gran Rabinato de Israel que es recitada semanalmente
en los servicios de muchas de las sinagogas del mundo, se torna especialmente
significativa en vísperas de Iom Haaztmaut
¡Padre
nuestro que estás en los cielos, bastión y redentor de Israel!
Bendice
al Estado de Israel, principio de nuestra redención. Acógelo bajo las alas
de tu magnánimo don y ampáralo con tu manto de paz. Infunde la luz de tu
verdad en sus conductores, ministros y consejeros y guíalos con el acierto
que dimana de tu inspiración.
Fortalece
el brazo de los defensores de nuestra Santa Tierra; favoréceles
con tu protección y
corona su arrojo con los lauros
del triunfo. Dios nuestro: haz imperar
una paz duradera dentro de sus confines y una alegría permanente entre sus
moradores.
Y
a nuestros hermanos, la familia de Israel en la dispersión, bríndales tu
amparo, encamínalos con presteza y dignidad hacia Jerusalén tu ciudad, a Sión
asiento de tu honra, tal como está
dicho en la Torá de tu servidor Moshé: “Aún si tus dispersos llegarán a
encontrarse en los extremos del mundo, desde allí los tomará el Señor, tu
Dios, desde allí te recogerá tu Dios para conducirte a la Tierra de tus
antepasados, la tierra que recibieron en heredad, con el fin de que en ellas
se arraiguen como heredero.”
Templa
nuestro corazón para amarte y reverenciar tu Nombre, a fin de que brindarnos
pleno acatamiento a los dictados de tu Torá. Revélate con toda tu
majestad ante todos los hombres del mundo, de manera que todo ser animado de
vida decalre: “ el Señor, Dios de Israel, es rey y su soberanía se
extiende por doquier”. Amén.
En
Bandeja de Plata
Por
Natan Alterman
"No
se le concede un
Estado
a un Pueblo
en
bandeja de plata" Jaim
Weizmann
La
tierra calla, los cielos arrebolados se oscurecen lentamente
sobre
fronteras humeantes.
Una
nación - con el corazón desgarrado más respirando...
está
recibiendo un milagro,
único
que no tiene par...
Se
está preparando para la ceremonia - hizo frente al cerco
y
le pudo, con anticipación - cubriéndose de fiesta y temor-
Entonces,
salieron al frente
una
muchacha y un joven.
Lentamente
avanzaron hasta ponerse frente a la nación.
Sucios
y de uniformes, en pesados zapatos
por
la senda suben
caminando
en silencio.
No
alcanzaron a cambiarse de ropas, ni
se han lavado
los
restos del cansancio de un día y una noche en la línea de fuego.
Cansados
hasta lo indescriptible, absteniéndose del descanso,
difunden
gotas de juventud hebrea...
Ambos,
parados e inmóviles,
están
sin movimiento
y
no dan señales de si son seres vivientes o estatuas.
Entonces,
la nación bañada en lágrimas y encanto, habló
y
preguntó: ¿Quiénes son ustedes?, y ambos, con calma
respondieron:
Somos la bandeja de plata
sobre
la que se concedió el Estado Judío.
Diciendo
esto cayeron a sus pies, cubiertos por la sombra...
El
resto se relata en los libros de historia de Israel.
Lluvia
en el campo de batalla
Iehuda
Amijai
Llueve
sobre las caras de mis amigos;
sobre
las caras de mis amigos vivos,
los
que cubre sus cabezas con una manta,
y
sobre las caras de mis amigos muertos,
los
que no se las cubren más.