| |
Perlas del Judaísmo
Y de mes a mes... Isaías
66:23
Serie de
artículos sobre los meses del año
|
|
El mes
de Jeshván
por Simja Raz
Es el segundo mes del año según
el cómputo de los meses a partir de Tishrei, mes en el cual fuera creado el
mundo, y el octavo mes según el cómputo de los meses a partir de Nisán, el
mes en el cual los Hijos de Israel hubieron salido de Egipto.
El
nombre de Jeshván tiene su origen en la lengua babilonia, y significa “la
octava luna” (el octavo mes).
En las Escrituras no encontramos
este nombre, y el mes es llamado en ellas “el mes octavo”, que es “el mes
de Bul” (I Reyes 6:38). Esto tiene diversos significados: “Que el pasto se
agosta en el campo” (Rashí), y que “las lluvias empiezan en él; véase el episodio
del diluvio” (Radak).
El
nombre completo del “mes octavo” es Mar-Jeshván. La palabra “mar” significa “gota” y hace referencia a
las primeras gotas de lluvia que caen en este mes. Hay quienes dicen que el
mes recibe el apodo de mar (señor)
porque en él no cae ninguna festividad.
La plegaria por la lluvia
En
la plegaria de Musaf de Simjat Torá se reza para que llueva en la
Tierra de Israel, pero sólo a partir del 7 de Jeshván (el mes de octubre en
el calendario gregoriano) se empieza a decir en la plegaria de Shmoné Esré: “Y danos el rocío y la lluvia
para bendición”, para que llegue desde los peregrinos en Israel hasta el río
Éufrates.
En
el exterior, en donde hay abundancia de precipitaciones en esta época del
año, se empieza a orar para que llueva en la Tierra de Israel sesenta días
después de la época de Tishrei, y se deja de rezar por las lluvias en vísperas
de Pésaj, tanto en Israel como en el exterior.
El signo de este mes
El
signo del mes de Jeshván es el de Escorpio, porque el mundo está ávido de
agua, tal como el escorpión está sediento.
Esto es lo que ha sucedido en el mes de Jeshván
La personalidad del mes
Janá Szenes, ejecutada en Hungría el 20 de Jeshván de 5705-1944.
Poetisa
y combatiente, fue detenida, interrogada, torturada y ejecutada después de
haberse lanzado en paracaídas en la Europa ocupada por los nazis.
Janá
Szenes había nacido en Budapest en 1921, en el seno de una familia ilustrada
y asimilada, pero se convirtió en una entusiasta sionista ante la turbia atmósfera
antisemita que imperaba en Hungría.
En
septiembre de 1939 concretó su aliá y se incorporó al kibutz Sdot Iam. Ya
a temprana edad se había puesto de manifiesto su talento literario, y en Israel
empezó a escribir poemas de hondo contenido lírico.
A
fines de 1942, ante los temores que le inspiraran el destino de los judíos
de Europa en general y la suerte de su madre, que había quedado en Budapest,
se alistó en el ejército británico y se incorporó al grupo de paracaidistas
que se había organizado para contribuir con la salvación de los prisioneros
de guerra de las tropas aliadas, y para organizar la rebelión judía contra
los nazis.
En
marzo de 1944 se lanzó en paracaídas tras las líneas enemigas en Yugoslavia,
en donde pasó algunas semanas con los partisanos de Tito.
El
7 de junio de 1944, en pleno apogeo de los transportes de los judíos húngaros
a los campos de concentración, cruzó la frontera hacia su país natal y casi
de inmediato fue detenida por la policía húngara. A pesar de haber sido cruelmente
torturada, no reveló nada de lo que sabía.
El
7 de noviembre de 1944 fue ejecutada por un pelotón de fusilamiento en el
patio de la cárcel en Budapest.
En
1950, sus restos fueron trasladados a Israel y sepultados en el cementerio
del Monte Herzl, en Jerusalén.
Después
de su muerte se publicaron sus poemas, el más famoso de los cuales es el último:
“Feliz la cerilla que al arder enciende los corazones”.
En
homenaje a su memoria se ha dado a un kibutz el nombre de “Iad Janá”.
El relato del mes
Nuestra
madre Rajel (falleció el 11 de Jeshván) y el Dr. Max Nordau
El
Dr. Max Nordau, uno de los primeros asistentes del Dr. Biniamín Zeev Herzl,
relataba lo siguiente:
Cierto
día en París, cuando atendía pacientes en mi consultorio particular, acudió
a él con un niño de ocho o nueve años una mujer pobre que vivía en el barrio
de los judíos.
Vi
que el niño era avispado, pero noté que no dominaba corrientemente el francés.
Le pregunté en qué escuela estudiaba y me respondió quedamente, como avergonzado,
que asistía al Talmud Torá.
La madre, como justificándose, añadió que su esposo, el padre del niño, pertenecía
a la vieja generación y que no quería que el niño concurriera a la escuela
pública antes de que terminara sus estudios en el Talmud Torá.
En
aquel momento pensé casi con ira en ese hombre a la vieja usanza que impedía
que su hijo tuviera acceso a la educación europea, y con un poco de sorna
pregunté al niño qué aprendía en el Talmud Torá.
El
niño se conmovió profundamente y de inmediato empezó a relatar en yídish lo
que había aprendido un día antes de caer enfermo. Con gran entusiasmo me dijo
lo siguiente:
Estudiábamos
Parashat Vaiejí del Libro del
Génesis, y habíamos llegado al capítulo 48:7, en el que dice: “Porque cuando
yo venía de Padán Aram se me murió Rajel en la tierra de Canaán, en el camino,
como media legua de tierra viniendo a Efrat, y la sepulté allí, en el camino
de Efrat, que es Beit Léjem”.
El
maestro nos explicó el comentario de Rashí sobre ese versículo, en el que
aclara que nuestro patriarca Iaacov dijo a su hijo Iosef:
Sé que te ocasiono molestias al pedirte que me sepultes
en la Tierra de Canaán, aunque no hice lo mismo con tu madre: ella murió cerca
de Beit Léjem y no la conduje ni siquiera allí para hacerla ingresar a la
Tierra de Canaán. Yo sabía que me guardabas encono por ello, pero quiero que
sepas que la sepulté en el camino por orden divina, a fin de que pueda brindar
ayuda a sus hijos. Cuando marchen al exilio impuesto por Nevuzaradaj y pasen
por allí, Rajel saldrá de su tumba, llorará y pedirá compasión para ellos,
tal como dice en Jeremías 31:15: “Una voz fue oída en Ramá, llanto y lloro
amargo; Rajel que se lamenta por sus hijos y no quiere ser consolada”... Y
D´s le responde: “Salario hay para tu trabajo... y los hijos volverán a su
propia tierra”.
El
Dr. Max Nordau prosiguió su relato: En ese momento me estremecí hondamente
y todas las fibras de mi corazón empezaron a temblar con unción. Me puse de
pie, abracé al niño, lo besé en la frente y me dije: Un pueblo como éste,
que conserva recuerdos como éste durante miles de años y los arraiga en los
corazones de sus niños, no habrá de morir, y tiene asegurada la vida eterna.
El
Dr. Nordau concluyó: Esto sucedió en tiempos del affaire Dreyfus, cuando yo empezaba a poner en duda la “justicia”
de las demás naciones hacia Israel, y puedo afirmar que aquel niño fue uno
de los factores que contribuyeron a mi retorno al judaísmo y a la fe en la
eternidad de Israel, y de mi acercamiento al sionismo.
Agradecemos
a la Division de Enlace del Keren Kayemet Leisrael por cedernos este material
© Todos los derechos reservados
Para artículos, observaciones o utilización
del material dirigirse a:
Keren Kayemet Leisrael
División de Enlace
Editor: Rabino Yerahmiel Barylka
Productora: Ahuva Bar-Lev
Email: kesher@kkl.org.il Internet: www.kkl.org.il
Teléfono: 972-2-6583354 Fax:972-2-6583493
El Departamento para la Educación
Judía Sionista - La Central Pedagógica
Director General: Dr. Motti Friedman
Editor Responsable:
Eliahu Shaul
Directora de Sitio Web: Esther Carciente
Asesoría Educativa: Raquel Orensztajn
Director del Sitio Web en Español: Meir ben Gabriel Tuvy
Patrocinado por
El
Programa Conjunto para la Educación Judía de la Agencia Judía para Israel
y
el Ministerio de Educación y Cultura del Estado de Israel
Actualizado: 28 de Octubre, 2003